jueves, 6 de marzo de 2008

General Adalberto Tejeda Olivares (1883-1960), Chicontepecano Ilustre

Sixto Adalberto Tejeda Olivares nació el 28 de marzo de 1883, en Chicontepec, Veracruz. Fue el primogénito de la familia integrada por Eutiquia Olivares, nativa de Chicontepec, y de Luis Tejeda Guzmán, originario de Jalacingo. La ubicación de Chicontepec hizo que por muchos años estuviera aislado del centro del estado, pues no tenía más vías de comunicación que los caminos de herradura por donde transitaban las bestias de carga con mercancías destinadas al comercio con las poblaciones cercanas.

En los años en que Adalberto Tejeda estudió la primaria, la villa de Chicontepec era cabecera de cantón. Veracruz se encontraba dividido en dieciocho cantones y en cada una de las cabeceras vivía un jefe político, que era la máxima autoridad de ese territorio. Luis Tejeda, padre de Adalberto, era jefe político de Jalacingo. Chicontepec tenía una escuela cantonal para varones denominada Porfirio Díaz, colegio donde Adalberto Tejeda estudió la primaria; pero, careciendo el poblado de escuelas de segunda enseñanza, tuvo que trasladarse a la Ciudad de México para proseguir sus estudios. En la capital del país ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y de ésta deseaba cursar la carrera de ingeniero, mas la falta de recursos económicos le impidió terminar sus estudios, por lo que tuvo que volver a Chicontepec para trabajar como deslindador de terrenos. Fue esa actividad la que le permitió conocer de cerca los problemas de su comunidad; entre éstos, los despojos de tierra que llevaban acabo los mestizos adinerados en contra de los indígenas.

Adalberto Tejeda tomó partido en favor de los indígenas porque muchos de ellos no podían defenderse, pues carecían de dinero para pagar un abogado, no sabían leer ni escribir y tampoco hablaban el español. Esa situación de injusticia y el descontento con las autoridades políticas influyeron para que se convirtiera en simpatizante del movimiento revolucionario encabezado por Francisco I. Madero. En diciembre de 1913 se alistó bajo las órdenes del general Alfredo Aburto Landero, con quien emprendió el ataque a Chicontepec para desalojar a las tropas huertistas.

La campaña constitucionalista contra Victoriano Huerta, organizada a partir de la promulgación del Plan de Guadalupe en marzo de 1913 y comandada en el norte del estado de Veracruz por el general Cándido Aguilar, contó entre sus filas a Adalberto Tejeda quien, a raíz de la toma de la ciudad de Xalapa, en agosto de 1914, fue nombrado jefe del Estado Mayor de la Primera División de Oriente y ascendido a teniente coronel. Tres años más tarde, Tejeda, que ya se había distinguido por su comportamiento militar y por sus ideas revolucionarias, fue electo diputado al Congreso Constituyente de Querétaro, reunión a la que no asistió por motivos de orden personal. En 1918 fue electo senador al Congreso de la Unión, cargo en que se distinguió por la lucha que mantuvo contra los inversionistas extranjeros, dueños o arrendatarios de grandes extensiones de tierra en Veracruz, de las cuales extraían gran cantidad de petróleo que les reportaba cuantiosas ganancias, sin dar mayores beneficios a los lugares de donde se extraía ese hidrocarburo.

El año de 1920 marcó el inicio de Adalberto Tejeda como gobernador de Veracruz, cargo que ocupó hasta 1924 y que por segunda ocasión desempeñó de 1928 a 1932. Durante esos años en que tuvo a su cargo la política de Veracruz realizó, entre sus tareas, la organización de los campesinos en una central que, además de procurar el reparto de la tierra, los defendiera de los terratenientes. De esta manera, apoyó a los líderes campesinos para que fundaran la Liga de Comunidades Agrarias del estado de Veracruz, en marzo de 1923.

A los obreros también les permitió ejercer el derecho de huelga y decretó la Ley sobre Participación de utilidades para que recibieran las ganancias correspondientes. El Gobernador consideraba que dando participación económica al obrero, éste colaboraría de una manera más eficiente y se mostraría cuidadoso e interesado en el desarrollo de la industria. También favoreció la integración del Sindicato de Inquilinos en el Puerto de Veracruz, que luchaba por defender a los arrendatarios de las altas rentas cobradas por los casa tenientes.

Otro de los intereses de Tejeda fue el de llevar la educación a los centros rurales a fin de lograr que la enseñanza se extendiera entre las familias de campesinos que no podían enviar a sus hijos a las escuelas de las grandes ciudades; para ello aumentó el número de escuelas, de maestros y el presupuesto destinado a la educación. Tejeda, con una formación ideológica socialista, se propuso lo que él llamaba el mejoramiento de la salud física y mental de los trabajadores, para lo cual llevó a cabo una campaña de saneamiento del individuo a través de la expedición de leyes que combatían el alcoholismo, la prostitución y el fanatismo religioso. Esa labor qué emprendió y desarrolló unas veces de manera radical, le produjo serios enfrentamientos con los grupos que veían afectados sus intereses y con las personas que consideraban invadido y violado su derecho de libertad de creencias. También le ocasionó diferencias con otros políticos que no estaban de acuerdo con su manera de gobernar.

En 1933, el Partido Popular Socialista de las Izquierdas postuló a Adalberto Tejeda como su candidato a la presidencia de la República, contendiendo con Lázaro Cárdenas, del Partido Nacional Revolucionario. El triunfo fue para el general Cárdenas quien poco después de asumir el poder, comisionó a Tejeda para que representara a nuestro país en el extranjero.


En 1935, fue embajador de México en Alemania, puesto que además le permitió conocer el país de uno de los hombres que más admiraba: el compositor alemán Ludwig Van Beethoven. La sensibilidad artística de Tejeda aparecía mientras interpretaba melodías en el violoncello y el violín, y su gusto por la música clásica se reflejó al crear, en 1929, la Orquesta Sinfónica de Xalapa, bajo la dirección del maestro Juan Lomán.

Otra de sus aficiones fue la lectura de las obras de grandes pensadores como: Rabindranath Tacore, José Ingenieros, Justino Sarmiento, Stuart Mill, Herbert Spencer y otros autores de los cuales extraía sus enseñanzas. Su vida diplomática lo hizo vivir en Francia, España y Perú. En España fue testigo de la Guerra Civil Española entre franquistas y republicanos. Siendo Tejeda partidario de los principios de la República, prestó su colaboración y apoyo a los españoles que se veían obligados a huir de su país en busca de refugio en el extranjero. El gobierno de Lázaro Cárdenas se distinguió por abrir las puertas de México a todos aquellos españoles que solicitaron asilo político. Dentro de su vida militar llegó a alcanzar el grado de general, peo fue más conocido como el coronel Adalberto Tejeda. Después de varios años de servicio se retiró a la vida privada, sin dejar de mantener correspondencia con sus amigos y partidarios. Vivió por varios años en la Ciudad de México, en donde murió el 8 de septiembre de 1960, siendo depositados sus restos en el Panteón Francés. Cuando falleció le sobrevivían su esposa María Luisa y sus hijos María Luisa y Luis.

Tejeda, siguiendo el pensamiento de Justino Sarmiento, señalaba que gobernar a un pueblo era educar, y educar significaba:

Crear un carácter, es forjar
una personalidad colectiva, es
realizar un propósito, y realizarlo
venciendo todos los obstáculos.
Un gobernante, es decir, un educador, no puede
declararse vencido, debe
estudiar las causas de las dificultades
y saber que no hay efecto sin causa
y atacar esa causa

Para Tejeda, a México le faltaba mucho por realizar en el sentido de gobernar educando, y el problema principal era que se desconocia su geografía y su historia y el conocimiento de ambas era vital, pues la geografía de un país es lo que la anatomía a un cuerpo humano y la historia lo que la fisiología al ser. Por lo tanto, sentenciaba que un pueblo sin geografía y sin historia es un pueblo desconocido al que le es difícil conocer sus males para atenderlos y corregirlos. No se conocen las cuencas de los Ríos ni el corazón de nuestras selvas, ni nuestra arqueología, ni nuestra geología en pocas palabras, el conjunto de nuestros recursos naturales. Nuestro pueblo, además, permanece ignorante de su historia, analfabeto y ansioso de instruirse y solamente se sabe lo que sirve para atraer a los turistas.

No se conocen las diferentes razas indígenas que deben constituir unidad de nación solidarizándolas por todos los medios posibles, ni se ha tratado de conocer la verdadera alma de nuestros campesinos.

El pensamiento tejedista parece traspasar las barreras del tiempo para señalarnos la necesidad que tenemos de acercarnos al conocimiento de la geografía y de la historia como disciplinas indispensables para conocer las enseñanzas del pasado, formar juicios y proseguir en el camino que nos conduzca a desarrollarnos como miembros de una nación en continuo mejoramiento.


Fuente: Personajes Veracruzanos del Portal del Gobierno del Estado de Veracruz. Colaboración de Soledad García Morales

1 comentario:

Lina Martinez dijo...

Mi nombre es Lina Martinez Tejeda, y desciendo de la familia Tejeda del estado de Veracruz, por nacimiento Jarocha por cultura Choyera, me enorgullece saber un poco de la historia de mis antepasados, y del gran trabajo que realizaron, muchas felicidades y gracias por el pots! :) Un saludo desde Los cabos B.C.S!